La comisión de Turismo y Deportes, que preside Pablo Castro (LLA), recibió a la senadora Beatriz Galiñares (UCR) con quien dialogó sobre su iniciativa, con media sanción del Senado, que establece declarar “patrimonio cultural inmaterial de la provincia a la ruta del Vitimigrante, itinerario histórico, simbólico y cultural, que recorre los departamentos de Rivadavia, San Martín, Junín, Santa Rosa y La Paz”. Participaron del encuentro también, de manera virtual, el Dr. Pablo Lacoste (historiador) y el Dr. Juan Blanquez (arqueólogo español, con master en patrimonio), especialistas internacionales en la materia.
En la pieza legislativa, se expresa que en estos territorios “se asentaron los inmigrantes, entre 1870 y 1960, transformaron el paisaje del Este mendocino y dieron origen a una identidad colectiva singular vinculado a la vitivinicultura”.
Galiñares pone en valor los estudios y publicaciones llevadas a cabo por el historiador Pablo Lacoste, autor de “Vinos de capa y espada” -2014- y “La mujer y el vino” -2008 -, y remarca que “la Ruta del Vitimigrante constituye un trazado geográfico que representa la huella viva de quienes, provenientes de Europa, Medio Oriente y otros rincones del mundo, trajeron consigo saberes, valores y prácticas que modelaron el territorio, la economía y la cultura de la zona este de Mendoza”.
Esta propuesta, encuentra sustento en la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial adoptada por la UNESCO en 2003, que insta a los Estados a “proteger y promover aquellas prácticas, expresiones, conocimientos y técnicas que las comunidades reconocen como parte integrante de su herencia cultural”.
En ese sentido, la legisladora valoriza el trabajo agrícola y de perfeccionamiento de zonas irrigadas en la provincia. A su vez, sostiene que “el Vitimigrante, es un término simbólico que da nombre a la Ruta, encarna la síntesis de esta historia colectiva: representa el espíritu de esfuerzo, integración y permanencia que permitió transformar un territorio árido en un paisaje cultural fértil, diverso y armónico. Su legado intangible se manifiesta en el modo de habitar, de producir y de convivir que caracteriza a Mendoza Este”.
Al mismo tiempo señala que declarar esta ruta como patrimonio inmaterial provincial, permitirá salvaguardar este acervo simbólico y social, e impulsará un desarrollo territorial sostenible, basado en el ecoturismo patrimonial y cultural, fortaleciendo el sentido de pertenencia de las comunidades locales y generando nuevas oportunidades de empleo y producción”. Si se logra la aprobación de este proyecto, Mendoza se ubica “en sintonía con reconocidos paisajes culturales vitivinícolas declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO, como Saint-Émilion, Champaña y Borgoña en Francia; el Piamonte en Italia; el Valle del Douro en Portugal, o el curso medio del Alto Rin en Alemania”.
La senadora impulsora del proyecto expuso en la reunión que su proyecto esta contextualizado también por la existencia de “un movimiento dentro de la zona Este, de distintas personas, encabezados el historiador de gran prestigio Pablo Lacoste, que está llevando esta misma actividad en toda Sudamérica para unir las declaraciones de patrimonio material de la UNESCO y generar un turismo en toda esta zona que está prácticamente inexplotada”.
Remarcó, a su vez, que se está trabajando con temática similar en la zona de Limarí en Chile (viticultura casi exclusivamente destinada a la elaboración del Pisco) y en Chuquisaca en Bolivia (que tiene vitivinicultura muy especial ya que las vides ancestrales crecen trepadas a los árboles). Asimismo, ponderó Galiñares todas las labores llevadas a cabo por los especialistas Lacoste y Blanquez en torno a este tema.
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Al resumir el trabajo realizado, Pablo Lacoste manifestó que “detrás de todo esto hay también un plan de desarrollo económico para Mendoza, siguiendo el modelo europeo que se centra en la identidad y el patrimonio”. Argumentó que al momento de sufrir crisis en la industria vitivinícola, y más en la zona este que depende en gran medida de ella, surgió la idea de crear el Cluster Mendoza Este “a partir de una reunión con los vitivinicultores en 2024”.
Destacó que a principios del siglo pasado y momentos antes también, vinieron a la Argentina millones de italianos y españoles, y cientos de miles de franceses que, “sumidos en la pobreza” encontraron en estas tierras oportunidades para progresar. Subrayó Lacoste que “en buena medida con el turismo” pudieron salir de esa pobreza ya que sostenidamente mantuvieron estas prácticas y de un modelo diverso ya que cientos se benefician y no sólo unas pocas empresas o personas.
Agregó que “la clave es declarar patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Esto ayuda a valorizar el territorio, a generar actividad económica y sacar a la gente de la pobreza”, y subrayó que “sólo hay 11 paisajes vitivinícolas que son patrimonios de la humanidad”, pero dentro de lo que se propone para la zona Este, se ve con buenos ojos la propuesta ya que “es un modelo de inmigración positivo, porque las personas migrantes se adaptaron bien al país receptor, se creó armonía y se termina construyendo un paisaje cultural muy positivo, con sus hijuelas, acequias, compuertas, canales, trincheras de álamos. Alcanzando valor por la ruta de cerretas y estaciones de tren, etcétera”.
Por su parte, Juan Blanquez indicó que “en lo patrimonial hay muchas posibilidades, lo más importante es construir un “edificio” bien cimentado”. Hizo la diferencia entre lo que sucede en tierras europeas a diferencia de lo que pasa en tierras sudamericanas o africanas frente a lo patrimonial.
Argumentó al respecto que “se ha evolucionado, y la comunidad científica se ha dado cuenta que el objeto (un cuadro, una catedral, una cerámica) en sí mismo no es una fuente de conocimiento ni fuente de disfrute social ni de mejora económica”. Por lo tanto, reseñó, actualmente se habla de una “economía de la cultura”, ya que la cultura “no debe ser un gasto sino una inversión”, porque “además el patrimonio tiene otra ventaja económica porque es un valor que no se puede deslocalizar y otorga riqueza protegiendo la raíz del pasado para proyectarla al futuro”.
Para finalizar, reflexionó sobre lo dialogado manifestando que “esto no va en contra del turismo de sol y playa sino que complementa el circuito”; hay repercusión social y económica en las poblaciones receptoras de ese turismo y visitantes. Amplió su mirada sobre Mendoza mencionando que ha visitado la provincia aunque hizo el recorrido habitual que hace cualquier turista europeo. No obstante indicó que la zona Este de Mendoza tiene una fuerte personalidad; y todos los esfuerzos deben estar concentrados en estas nuevas prácticas de Ecoturismo, o turismo Ecocultural.
En la mesa de trabajo se valoraron las palabras vertidas por los especialistas en la reunión, como así también las expresiones de la autora del proyecto. Acordaron mantener en estudio esta iniciativa y consideran evaluar si puede ampliarse a otras zonas de Mendoza y que no sólo esté circunscripta a la zona este.

