La compañía avícola Granja Tres Arroyos se encuentra inmersa en una crisis financiera e industrial sin precedentes, acumulando hasta el momento más de 1.730 despidos en sus distintas plantas del país. En los primeros días de septiembre de 2026, la situación se agravó drásticamente cuando la firma desvinculó a 700 trabajadores de su sede en Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires, una localidad donde la empresa representa uno de cada diez empleos formales.
El origen de este colapso radica en un pasivo total que asciende a los 350 millones de dólares, acompañado de deudas salariales que arrastran meses sin abonarse. Ante este crítico escenario financiero, la firma argumentó motivos operativos y falta de servicios, incluyendo cortes de suministro eléctrico y de gas por falta de pago, para justificar la paralización intempestiva de sus actividades.
Frente a los despidos masivos, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires dictó una conciliación obligatoria por 15 días, ordenando la reincorporación de 1.200 empleados afectados en su jurisdicción. Sin embargo, trabajadores y representantes gremiales denunciaron que la avícola no acató la medida y, mediante comunicados internos, le solicitó al personal no presentarse en las instalaciones salvo expresa convocatoria.
El fuerte impacto del ajuste operativo de Granja Tres Arroyos ya se cobró el cierre de la planta en Tristán Suárez, donde hubo 200 despidos, y en El Jagüel con 450 cesanteados. La ola de recortes también alcanzó a la provincia de Entre Ríos, con 250 desvinculaciones reportadas en la planta de Concepción del Uruguay. En el sector afirman que la empresa se presentaría a una convocatoria de acreedores en los próximos días para intentar ordenar un cuadro financiero que ya resulta insostenible.

