En el último partido amistoso de la selección Argentina se estrenó un nuevo corto de "La llama que llama" los tradicionales y queridos personajes de la puna, que en su último corto publicitario no necesitaron más de 32 segundos para dejar a todas las personas que veían el sketch con la boca abierta seguida de un "noooooo" o de una carcajada.
¿Qué pasó?
El último video hablaba sobre promesas realizadas si la selección consigue la cuarta estrella. Una de las promesas fue "Declaro la casa en el Country" sin dudas todos los ojos y los mensajes apuntaron al actual jefe de gabinete nacional, Manuel Adorni, quien aún no presenta su declaración jurada ante la justicia y en los últimos meses se han conocido diversas propiedades que el funcionario posee pero que en los papeles son minimamente dudosas teniendo en cuenta la ubicación de los inmuebles o los estrafalarios gastos realizados en remodelaciones de otras, teniendo en cuenta el sueldo que dice percibir.
O peor aún, con un sueldo periodista, anterior profesión de ahora funcionario nacional y mano derecha de Javier Milei.
La historia de "la llama que llama"
"La llama que llama" nació en 1999 como una genial pieza publicitaria creada por la agencia Agulla & Baccetti para Telecom Argentina, convirtiéndose rápidamente en un fenómeno cultural sin precedentes en el país. Protagonizada por un trío de llamas animadas —conocidas como Lorenzo, Claudio y Roque—, la campaña apelaba a un humor absurdo y regionalista para promocionar las llamadas de larga distancia. La icónica frase "¡Llama, llama!", acompañada de situaciones hilarantes donde los personajes intentaban comunicarse con sus familiares, no solo logró un éxito comercial rotundo, sino que instaló un lenguaje propio y una estética entrañable que perduró años en la memoria colectiva de los argentinos.
Más allá de su efectividad para vender minutos de telefonía, la campaña marcó un hito en la publicidad argentina al demostrar que el humor local podía ser un vehículo de branding altamente efectivo. A lo largo de sus distintas etapas, las llamas se vieron involucradas en situaciones cotidianas, viajes y hasta parodias, siempre manteniendo esa chispa de ternura y comicidad que las hizo únicas. A casi tres décadas de su aparición, la huella de estos personajes sigue vigente, siendo recordada como un ejemplo magistral de cómo una idea creativa, apoyada en una técnica de animación entonces innovadora para la televisión local, logró trascender la pantalla para transformarse en un ícono popular de finales de los noventa.

