En Malargüe, cuando llega el otoño, los puesteros juntan el ganado y emprenden el camino de regreso desde las veranadas hacia las invernadas. Lo llaman el arreo. Es una práctica tan antigua como la ocupación humana de la cordillera, y desde esta semana también es, oficialmente, Patrimonio Cultural Intangible del departamento.
El Honorable Concejo Deliberante de Malargüe aprobó la Ordenanza 2375/2026, promulgada el 22 de mayo por el intendente Celso Jaque, que declara la trashumancia patrimonio cultural e intangible y establece el 15 de mayo de cada año como el Día de la Trashumancia en el departamento.
La norma reconoce que la práctica —conocida en la región como arreo— es parte constitutiva de la llamada "Cultura Puestera", que ya había sido declarada Valor Patrimonial Intangible mediante la Resolución 198/2023. La trashumancia, además, integra desde 2019 la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.
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En Malargüe, el arreo no es folclore ni postal turística: es una actividad productiva vigente. Cada año, las familias puesteras conducen sus majadas caprinas entre las invernadas del llano y las veranadas de altura, siguiendo rutas que se repiten desde hace generaciones. Ese movimiento rítmico entre altitudes dio origen a fiestas populares propias, como La Vuelta del Veranador en el paraje de Bardas Blancas, y a expresiones musicales como la Cueca Malargüina.
La declaración se inscribe en una serie de iniciativas municipales orientadas a preservar y visibilizar la identidad del sur mendocino. El departamento ya cuenta con festividades específicas vinculadas al mundo puestero, entre ellas la Fiesta del Puestero Cordillerano y el Festival de Cine Internacional "Pasturas".
La elección del 15 de mayo como fecha conmemorativa no es azarosa: es el punto medio del mes en que se cierra el ciclo productivo del campo, el momento en que los puesteros inician el regreso. Un punto en el camino que, desde ahora, también es un hito en el calendario oficial de Malargüe.

