La cantidad de viajeros creció 3,5% frente al mismo feriado de 2025, lo que reflejó una mejora en la actividad, aunque con diferencias importantes entre destinos.
A pesar del aumento en la cantidad de turistas, la estadía promedio se redujo de 2 a 1,8 días, una caída del 10% interanual.

Este comportamiento confirmó la tendencia hacia escapadas más breves, en las que los viajeros buscaron aprovechar el feriado sin extender demasiado su permanencia.
La reducción de los días de alojamiento y del consumo terminó condicionando el impacto económico global de la actividad.
El gasto promedio diario por turista alcanzó los $ 116.900, con un incremento real del 5% frente a 2025, descontada una inflación interanual del 22,1%.

Sin embargo, el gasto total de $ 313.610 millones representó una caída real del 2,2%.
Así, aunque viajaron más personas y cada una gastó más por día en términos reales, la menor duración de las estadías hizo que el movimiento económico total resultara inferior al del año anterior, una vez descontado el efecto precios.

