El rey Harald V de Noruega falleció este viernes a los 89 años en el Hospital Nacional de Oslo (Rikshospitalet), donde se encontraba internado desde mediados de agosto, según informó oficialmente la Casa Real. El monarca enfrentaba complicaciones derivadas de una anemia hemolítica, cuyo cuadro se agravó en las últimas horas por una fuerte infección bacteriana en la sangre.
Con su partida, termina un reinado de más de 35 años que marcó profundamente al país nórdico. Nacido el 21 de febrero de 1937, Harald V ascendió al trono en enero de 1991, tras la muerte de su padre, el rey Olav V. A lo largo de su gestión, se destacó por mantener un perfil compasivo y cercano a los problemas de su pueblo, logrando modernizar una institución histórica y llevándola hacia el siglo XXI. Además de su rol institucional, el monarca fue un reconocido deportista: amaba el mar y llegó a representar a Noruega en los Juegos Olímpicos como regatista.
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El trono quedará ahora en manos de su hijo, quien asumirá formalmente como el rey Haakon VIII. El nuevo soberano, de 53 años, está casado con la princesa Mette-Marit y deberá tomar las riendas de la corona en un momento delicado, marcado no solo por el duelo nacional, sino también por recientes controversias que involucran al hijo mayor de su esposa.
El nuevo Rey Haakon VIII
Pese a que en Noruega la monarquía cumple un rol estrictamente protocolar y simbólico —el poder político reside en un Parlamento electo—, la figura de Harald V funcionó durante décadas como un sólido emblema de unidad nacional para sus 5,5 millones de habitantes.

