La imagen positiva del Presidente retrocedió de 41,5% en abril a 38,2% en mayo, volviendo al nivel de marzo, mientras que su intención de voto también cedió tres puntos —de 31,8% a 28,8%— aunque se sostiene por encima del piso de marzo (26,7%). El dato configura un escenario de corrección sin derrumbe, pero con una advertencia clara: la consolidación aún no llegó.
El principal problema que identifican los encuestados no está en la arena política sino en la economía de bolsillo. La recesión y la caída de ventas y consumo concentran el 46,6% de las menciones como principal dificultad del Gobierno, y si se suma la pérdida de empleos, el bloque económico trepa al 61,2%. En contraste, el conjunto de dificultades políticas —peleas internas, el estilo presidencial, la figura de Adorni, la oposición kirchnerista— apenas acumula el 26,7%.
El mensaje de la sociedad al oficialismo es nítido: el ajuste político ya no es el foco; lo que se demanda es que la recuperación se traduzca en empleo y consumo real. El pesimismo sobre la situación económica para el próximo año alcanza el 55,8%, el registro más alto de la serie 2026.

En el plano electoral, el estudio confirma que no hay margen para dos ofertas pro mercado competitivas en simultáneo. En un escenario de segunda vuelta entre Milei y Patricia Bullrich, ambos reúnen en conjunto el 42,8% del electorado —28,4% y 14,4% respectivamente—, pero dentro de ese universo Milei captura dos de cada tres votos (66,4% contra 33,6% de Bullrich).
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La conclusión del informe es que una segunda oferta del mismo cuadrante no amplía el espacio: lo fragmenta. Bullrich conserva volumen y potencialidad, pero Milei aparece como el ordenador indiscutido del campo liberal cuando la competencia se ordena internamente.

La matriz de migración electoral revela además que la disputa Milei-Bullrich es un fenómeno estrictamente intra-espacio no peronista. Los votantes de las distintas vertientes del peronismo migran masivamente al voto en blanco antes que optar por cualquiera de los dos: el 81% de los votantes de Kicillof, el 71,6% de los de Massa y el 98,5% de los de Grabois se irían al blanco en ese balotaje.
En el escenario más clásico de segunda vuelta —Milei contra Kicillof—, el Presidente mantiene ventaja (36% contra 34,8%), aunque la brecha se redujo respecto de abril: Milei perdió 2,2 puntos mientras Kicillof sumó uno.

Por último, uno de los hallazgos más significativos del informe, es el corrimiento del antikirchnerismo como motor electoral transversal. Ante la posibilidad de un retorno del kirchnerismo al gobierno, el 43,1% expresa angustia o enojo, pero el 31% declara satisfacción o tranquilidad y el 25,9

